Ignatius-Valdis: Escena extra Capítulo 2

Fue en la oscuridad de la habitación; Gothalia no pudo distinguir lo que había oído. Sabía que estaba sola; el peso de la muerte de sus padres aún la abrumaba. Entonces sucedió de nuevo: un golpe seco.

Gothalia se incorporó en la cama, confundida. Creía que Anaphora y L'Eiron estaban dormidos, demasiado agotados por lo sucedido como para estar despiertos a esas horas. Fijó la mirada en la puerta cerrada del dormitorio de sus padres. Otro golpe, esta vez proveniente del otro lado de la habitación.

La manija tembló. La puerta se abrió con un crujido. Poco a poco, la luz de la luna vespertina iluminó el suelo con pálidos cuadrados. La lluvia artificial dejó un frío en el aire, aguzando los sentidos de Gothalia. El golpeteo cesó: no había nadie.

Gothalia se levantó de la cama y se deslizó fuera de la habitación hacia el pasillo. Sus ojos absorbieron cada detalle: la luz plateada de la luna, las frías ondas del agua que lamían el cristal de la ventana, el silencio que se acumulaba en los rincones. Al final del pasillo, dos pequeños puntos rojos brillaban, brasas gemelas que parecían observarla. Solo después se dio cuenta de que eran ojos. Mantuvo la mirada fija en ellos y no se movió.

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Bono Ignatius-Valdis Capítulo 1